Denjiro Kotoku y Suga Kanno

Kôtoku Shûsui (Denjiro Kotoku).

Kôtoku Shûsui (幸徳 秋水 Kōtoku Shūsui, 22 de septiembre de 1871 – 24 de enero de 1911),1 también conocido en occidente como Denjiro Kotoku, fue un compañero anarquista (con un comienzo socialistA) que desempeñó un papel decisivo en el análisis del anarquismo europeo en Japón a principios del siglo XX, especialmente por la traducción al japonés de las obras de contemporáneos, como Piotr Kropotkin. Fue un periodista radical/Anarquista y es a menudo mal considerado como un “mártir” de la izquierda (cabe recalcar, que es un compañero que camina con nosotrxs en nuestra memoria y en nuestros actos, no un martir), al ser ejecutado acusado de traición por el gobierno japonés.

Biografía:

Años socialistas en prisión.

Kotoku es trasladado de su lugar de nacimiento, la ciudad de Nakamura en la prefectura de Kōchi, a Tokio a mediados de su adolescencia donde se convirtió en periodista en 1893. Desde 1898 en adelante fue columnista del “Every Morning News”, uno de los diarios más radicales de la época, sin embargo, renunció a esa posición cuando el periódico cambia su postura poniéndose a favor de la guerra ruso-japonesa. El mes siguiente co-fundó “Common Peoples Newspaper” con otro periodista del Morning News, Toshihiko Saka. Este diario está abiertamente contra la guerra y su postura de desprecio a las leyes de prensa del estado les creó problemas con el gobierno en numerosas ocasiones, y él mismo Kotoku cumplió cinco meses de prisión de febrero a julio de 1905.

La influencia anarquista americana.

En 1901, cuando Kotoku intentó fundar el Partido Social Demócrata Japonés con Sakai, no era anarquista, sino un socialdemócrata , de hecho, Sakai y Kotoku fueron los primeros en traducir El Manifiesto Comunista al japonés, que apareció en un artículo del “Common People’s Newspaper” y por el que fueron fuertemente multados. Su pensamiento político se transformó de socialismo estatal a filosofía socialista libertaria cuando leyó “Campos, fábricas y talleres” de Piotr Kropotkin en la cárcel. En sus propias palabras, “fui a la cárcel como un socialista marxista y regrese como un anarquista radical”.

En noviembre de 1905 Kotoku viajó a los Estados Unidos con el fin de criticar libremente al Emperador de Japón, a quien veía como el eje del capitalismo. Durante su estancia en los EE.UU., se fue introduciendo en las filosofías de anarcocomunismo y sindicalismo europeo.

Tomó las “Memorias de un revolucionario” de Kropotkin como material de lectura para el viaje por el Pacífico, cuando llegó a California, comenzó a escribirse con el anarquista ruso y en 1909 tradujo “La conquista del pan” del inglés al japonés. Mil copias de su traducción se publicaron en Japón en marzo de ese año y se distribuye entre estudiantes y trabajadores.

Regreso a Japón.

El 28 de junio de 1906 volvió a Japón y se celebró un mitin para darle la bienvenida, en el que habló sobre “La Marea del Movimiento Revolucionario en el Mundo”, de la cual dijo que fluía contra la política parlamentaria (es decir, la política marxista de partidos) y en favor de la huelga general como “la clave para el futuro la revolución”. Ésta fue una visión anarcosindicalista, y un deseo, ya que el anarcosindicalismo estaba creciendo en los EE.UU. en ese momento, con la fundación de la Industrial Workers of the World. En ese mitin , puso de manifiesto claramente la influencia americana.

Le siguieron a este discurso una serie de artículos, el más conocido de los cuales fue “El cambio en mi pensamiento (en el sufragio universal)”; en esos artículos, Kotoku defendió la acción directa en lugar de los objetivos políticos, tales como sufragio universal. Ello supuso un shock para muchos de sus compañeros y provocó un cisma entre anarquistas, comunistas y social demócratas japoneses del movimiento obrero. La separación se hizo más evidente cuando se reinició “Common People’s Newspaper” en abril de 1907 y fue sustituido dos meses más tarde por dos revistas: la social demócrata “Social News” y el “Osaka Common People’s Newspaper”, con una posición anarquista, y en favor de la acción directa.

Aunque la mayoría de anarquistas preferían medios pacíficos, como la difusión de propaganda, muchos otros en este período emplean acciones violentas como medio para lograr la revolución y el comunismo libertario, o al menos golpear al estado y la autoridad. La represión de publicaciones y organizaciones, como el Partido Socialista de Japón, y “la Ley Policial de Paz Pública”, que prohibió las organizaciones sindicales y las huelgas, son dos ejemplos de la nueva tendencia en Japón. Sin embargo, el único incidente grave fue cuando cuatro anarquistas fueron detenidos por posesión de material para hacer bombas. Aunque los ataques no se habían llevado a cabo, el 18 de enero de 1911 veinte y cuatro anarquistas fueron declarados culpables de complot para asesinar al emperador, de los cuales doce quedaron en cadena perpetua, otros doce fueron condenados a la horca. Kotoku fue ahorcado junto con otros once compañeros el 24 de enero de 1911 (su compañera sentimental y de ideas , Suga Kanno, fue ejecutada al día siguiente porque se hizo de noche, no por razones de humanidad). Ese episodio fue conocido como “El Incidente de Alta Traición”.

*Cabe recalcar que en Agosto de 1910 Denjiro Kotoku y Suga Kanno, además de todxs sus compañerxs son detenidos.

Denjiro Kotoku se embarcaría a Europa con el fín de asistir al Congreso de la Internacional Socialista en Copenhagen, es en ese momento donde lo detienen, luego detendrían a los veinte y tres compañerxs restantes.

Referencias

[1] en:Denjiro Kotoku.

Enlaces externos

Kano Sugano, Kanno Sugako (Suga Kanno).

Kanno Sugako, Kano Sugano o Kanno Suga (すが 感の, 1881 – 1911)[1] fue una compañera anarco-feminista japonesa y periodista de profesión, autora de una serie de escritos en torno a la opresión de género y la defensa de la igualdad de derechos y libertades entre hombres y mujeres.
En 1910 fue acusada de traición por el gobierno japonés por su supuesta implicación en el episodio que quedó conocido como incidente de alta traición (también conocido como incidente Kotoku), atentado en contra del emperador Meiji, siendo la primera mujer/compañera con el status de prisionera política a ser ejecutada en la Historia del Japón moderno.

Biografía:

Nacida en Osaka, perdió la madre a los diez años de edad y su padre se casó nuevamente. Además de los malos-tratos de su madrasta, Kanno fue los quince años y tuvo su primer contacto con el socialismo al leer un ensayo sobre víctimas de abusos sexuales. A los diecisiete, se casó con un hombre perteneciente a una familia de mercaderes de Tokyo, queriendo escapar a los malos-tratos de su madrasta, después de este período retornó a Osaka en 1902.[2]

Encarcelamiento y prisión.

Kanno comenzó a escribir en un periódico y comenzó a envolverse en un movimiento femenista-cristiano contra el sistema de burdeles legalizados. Con el inicio de la guerra Ruso-Japonesa, ella se acercó al movimiento pacifista (Socialista-Cristiano) y en 1906, ella asumió la dirección de un periódico en la provincia de Wakayama e inició un relacionamento con el líder socialista Arahata Kanson (1887–1981).

Al retornar Tokyo, ella se envolvió en un manifiesto anarquista cuyos líderes fueron detenidos en el Incidente de la Bandera Roja, en Junio de 1908. Al visitar a sus compañeros en la prisión, ella fue detenida y suelta dos meses después, cuando salió conoció el anarquista Shūsui Kōtoku (1871–1911/compañero sentimental y de ideas). Juntos, comenzaron a publicar un periódico de tendencias anarquistas que acabó proscrito por las autoridades y Kanno acabó presa nuevamente.

Presa, fue descubierta su supuesta implicación en un complot contra el emperador y junto con veintitrés personas más, Suga Kanno fue condenada a la muerte y ahorcada el 25 de Enero de 1911.

Legado en el Teatro:

Su vida inspiró la pieza de teatro Kaiki Shoku (Eclipse) de la compañía teatral Aono Jikken Ensemble, escrita por William Satake Blauvelt.

*Cuando Suga Kanno es detenida tenía 31 años de edad, su compañero Denjiro Kotoku tenía 41 años.

Referencias:

[1] ÕYA, 1989.

[2] Kanno Suga from Encyclopedia of Modern Asia.

Bibliografía:

ANARKOWIC, Stefan. (1994) Against the god emperor : the anarchist treason trials in Japan. Kate Sharpley Library. 40p.

CRONIN, Joseph. (2007) The Life of Seinosuke: Dr. Oishi and the High Treason Incident. White Tiger Press.

Encyclopedia of Modern Asia. 2001-2006 by Macmillan Reference USA, an imprint of the Gale Group.

HANE, Mikiso. (1988) Reflections on the Way te lo the Gallows: Voices of Japanese Rebel Women. New York: Pantheon.

ITOYA, Toshio. (1970) Kanno Suga. Iwanami shinsho, 740. 226p.

RADDEKER, Helene. (1998) Treacherous Women Of Imperial Japan: Patriarchal Fictions, Patricidal Fantasies. Routledge.

SIEVERS, Sharon L. (1983) Flowers in Salt: The Beginnings of Feminist Consciousness in Modern Japan. Stanford: Stanford University Press, 67p.

SUGA, Kano at al. (2003) Under the Yoke of the State : Selected Anarchist Responses te lo Prison and Crimen. Kate Sharpley Library. 60p.

ÕYA, Wataru. (1989) Kanno Suga te lo Isonokami Tsuyuko. Osaka. Tōhō Shuppan.

Enlaces externos:

********

Sobre la muerte de Kôtoku Shûsui (Denjiro Kotoku), Kano Sugano (Suga Kanno) y sus 11 compañeros (1911).

El 24 de Enero de 1911, doce anarquistas japoneses murieron en la horca bajo presuntos cargos de haber sido parte de una conspiración para asesinar al Emperador Meiji. Otros 12 anarquistas, entre cientos de sospechosos que fueron arrestados, recibieron cadena perpetua. En realidad, jamás se pudo comprobar que tal conspiración haya existido ni mucho menos que estos doce anarquistas hayan tomado parte alguna en ella.

kotokuykanno

El 24 de Enero de 1911, doce anarquistas japoneses murieron en la horca bajo presuntos cargos de haber sido parte de una conspiración para asesinar al Emperador Meiji. Otros 12 anarquistas, entre cientos de sospechosos que fueron arrestados, recibieron cadena perpetua. En realidad, jamás se pudo comprobar que tal conspiración haya existido ni mucho menos que estos doce anarquistas hayan tomado parte alguna en ella*. Como se desprende de un comunicado de la Embajada Japonesa en los EEUU, publicada en el Washington Herald, publicada el 30 de Diciembre de 1910, los condenados eran ante todo llevados a la horca por ser anarquistas: “El juicio de Denjiro Kotoku y los otros acusados, ha demostrado que son anarquistas comunistas. Ellos idearon un plan secreto para asesinar el pasado Agosto al Emperador así como a los ministros de Su Majestad, con el fin de propagar sus ideas de esta manera, a la vez que se entregaban al incendio y saqueo. Estos hechos han sido establecidos por sus confesiones, por la existencia de bombas y otras pruebas”**.

Entre estos anarquistas se encontraba el fundador del anarquismo japonés, Kôtoku Shûsui (cuyo nombre real era Kôtoku Denjirô, nombre con el cual es llamado en el artículo a continuación), quien de hace tiempo se había convertido en una piedra en el zapato para las clases dominantes japonesas por su prédica antimilitarista, anti imperialista, socialista, libertaria y revolucionaria que conducía hacía casi una década. Otra de las víctimas de esta masacre por decreto legal fue su compañera Kano Sugano la cual recibe un elogio destacado en este artículo.

Este crímen fue denunciado por varios medios libertarios alrededor del mundo, principalmente en los EEUU, donde tanto Kôtoku como Sugano, habían pasado una temporada. De hecho, en EEUU es donde se afianzaría el pensamiento libertario de Kôtoku, por lo cual no es de extrañar que en este país los anarquistas hayan sido más activos que en ninguna otra parte, al menos de occidente, para lograr su liberación y parar su asesinato. En Nueva York se formó un Comité por la Defensa de Kôtoku y se realizó una movilización pública a favor de los sentenciados anarquistas el día 12 de Diciembre de 1910; en este ambiente, el juicio recibió la atención de la prensa capitalista norteamericana. Sin embargo, fue la prensa anarquista la cual tuvo, como es lógico, un interés mayor en el caso, denunciando frecuentemente el rol de la prensa capitalista en desfigurar los hechos. Hippolyte Havel (1869-1950), el autor del artículo que publicamos a continuación sobre el martirio de los anarquistas japoneses, fue un anarquista checo exiliado que tras pasar por París, Berlin y Londres terminó asentándose en Nueva York en 1900 con quien fuera por un período de tiempo su amante: Emma Goldman, anarquista de orígen ruso editora de la revista Mother Earth, donde este artículo fue publicado.

Hemos hecho la traducción de este artículo como parte de la serie de ensayos y documentos históricos sobre el anarquiso en el Lejano Oriente. Este trabajo es interesante porque refleja la visión que entonces se tenía del anarquismo japonés en los EEUU, país que tenía estrechos vínculos con el movimiento libertario en la tierra del sol naciente. El artículo fue tomado de la antología de artículos de la revista Mother Earth “Anarchy!”, de Peter Glassgold, Ed. Counterpoint, 2001.

José Antonio Gutiérrez D.
31 de Agosto, 2010.

* Si se comprobó que uno de los acusados, Tokichi Miyashita, había comprado artefactos explosivos y habían hecho pruebas en campo abierto, pero jamás se había diseñado un plan de acción. Esto, sumado a la retórica violenta que habían hecho en el pasado algunos anarquistas (incluyendo un folleto titulado Ansatsushugi -Terrorismo, de 1907), fueron utilizados para generar la histeria que permitió al Estado dar el golpe de gracia al movimiento anarquista, el cual entraría desde entonces en el período conocido como “invierno”, el cual terminaría solamente en 1918 con los disturbios del arroz y la vuelta del anarquismo al movimiento de masas.

** http://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045433/1910-…eq-2/.

********

¡Viva la Anarquía!

Los hombres más grandes de una nación son aquellos que ella condena a muerte.
(Ernest Renan)

El obscuro acto ya ha sido realizado. Los mejores y más nobles han caído, asesinados de la manera más diabólica y bárbara.

Un crímen, sin comparación en su atrocidad, se ha cometido el día veinticuatro de Enero de mil novecientos once. Se ha dado un enorme golpe a la humanidad, y se ha arrojado el guante a la cara de la civilización. El barbarismo más implacable ha estrangulado, a sangre fría, a los heroicos pioneros de una nueva idea y se ha regocijado con la agonía de sus víctimas indefensas.

Y sin embargo no estamos llorando. Más bien es nuestra tarea revelar al mundo la pureza y la inocencia, la honestidad y la lealtad, el espíritu de sacrificio y devoción de nuestros compañeros asesinados. No lloramos: nuestros amigos han alcanzado la inmortalidad.

Su martirio marca una nueva época que comienza en el Japón. Cuando la era de Mikado Mutsuhito [1] se haya desvanecido de la memoria de los hombres, cuando el bushido[2] no sea más que una fábula y un mito, los nombres de nuestros mártires anarquistas serán cubiertos de gloria en las páginas del progreso humano. Cuando los miembros del Daishinin[3] que entregaron a lo más noble de la humanidad a las manos del verdugo sean todos olvidados, los mártires de Tokio serán respetados y admirados por las futuras generaciones.

El movimiento revolucionario en el Oriente ha recibido su bautizo de sangre. Los gobernantes bárbaros piensan que así habrán erradicado al movimiento por la emancipación. ¡Qué estupidez! Han destruido los cuerpos de doce representantes de esta idea nueva que conquista al mundo, y han silenciado a otros más en sus mazmorras; ¡pero su espíritu vive! Ese espíritu, el grito eterno de libertad –no puede silenciarse, no se le puede asesinar. Fue, es y será. Como un conquistador sigue avanzando hacia adelante, siempre hacia adelante, hacia la libertad y la vida.

¡Viva la Anarquía! Este histórico grito ha encontrado su eco en el Lejano Oriente. Frecuentemente se le ha escuchado de boca de los Mártires de Chicago, París, Buenos Aires, Viena, San Petersburgo, Barcelona y de numerosos otros sitios. Ha aterrorizado por décadas a tiranos y opresores de todos los países. Han torturado, decapitado, electrocutado, descuartizado, fusilado y ahorcado a los pioneros de la nueva idea. Pero sus voces no han sido silenciadas.

¡Viva la Anarquía! El veinticuatro de Enero este grito una vez más se escuchó de boca de los doce nuevos mártires. Se ha coronado la solidaridad del proletariado internacional. Occidente y el Lejano Oriente se han dado la mano.

Con orgullo y alegría, nuestros compañeros enfrentaron a la muerte. ¡Viva la Anarquía! gritó Denjiro Kotoku. Banzai (i.e., por siempre) replicaron sus camaradas de lucha y de muerte.

Nos fueron muy queridos. No lloramos; pero nuestros corazones se entristecen con el recuerdo de la encantadora Sugano. Con gran afecto mantendremos su memoria. La vemos como a una tierna flor de loto destruida salvajemente por la mano del verdugo; la observamos, debilitada por la enfermedad, quebrada por la larga prisión, empero, enfrentando su fatal destino con alegría y calma. He vivido por la libertad y ahora muero por la libertad, pues la libertad es mi vida. Esto ha escrito recientemente a su maestro de inglés en San Francisco (EEUU).

¡Delicada Sugano! Tú, hija de Samurái, hija de un miembro del parlamento de tu país, talentosa escritora y autora, fuiste, tal cual lo hicieron tus hermanas rusas, al pueblo, exponiéndote voluntariamente al peligro, a las dificultades, al hambre. Han buscado difamar tu carácter y tu nombre. Los representantes de Mutsuhito, él mismo un hombre polígamo; su hijo, el posible heredero, vástago de una concubina; los lacayos del Primer Ministro Katsura, quien eligió a la hija del dueño de un burdel como esposa –todos estos honorables hombres buscan difamarte, adorable flor de loto, por tu amistad con Denjiro Kotoku.

¡Qué odiosos canallas! Pero llegará el día en que se levante un Turguenev en las tierras de Nipón y el nombre de Sugano Kano se reverenciará junto al de las Sofía Perovskayas, las Vera Figners y las María Spiridonovas [4].

Con la pérdida de Denjiro Kotoku, el movimiento internacional ha perdido a uno de sus más nobles representantes. Él fue el pionero del pensamiento socialista y anarquista en el Lejano Oriente. Sus numerosas traducciones –El Capital de Karl Marx, El Apoyo Mutuo, La Conquista del Pan, Campos, Fábricas y Talleres y A los Jóvenes de Kropotkin, junto a otras obras contemporáneas- han logrado que se produjera la apertura real de Japón a la civilización occidental.

Denjiro Kotoku era, junto a Tolstoi, el más grande opositor a la guerra; y –al igual que Hervé [5]- un propagandista de ideas antimilitaristas de lo más valiente y comprometido. Mientras los patrioteros celebraban, durante la guerra ruso-japonesa, las orgías de masacres al por mayor, Kotoku se ocupó de denunciar el negocio del asesinato con sus brillantes artículos del Yorozu-Choho. Pero la voz del profeta se perdió en la tormenta. Al igual que Víctor Hugo, Mazzini, Blanqui, Bakunin, Marx, y decenas de otros pioneros de la libertad antes que él, se vio forzado a abandonar su tierra natal, para exiliarse en San Francisco (EEUU), y una vez aquí, en la tierra de Patrick Henry, Thomas Paine, y Jefferson, sufrió nuevas persecuciones a manos del gobierno de Washington. ¡Qué vergüenza, qué desgracia!

Denjiro Kotoku, Sugano Kano, Dr. Oishi, y sus compañeros asesinados por la ley; ellos, de lo más noble e inteligente de su pueblo: escritores, médicos, representantes de la filosofía budista pura de la hermandad humana, y entre ellos intelectuales proletarios –ellos son quienes han sido masacrados con la esperanza de poder aniquilar todo vestigio de del pensamiento mundial moderno.

Hombres grandes y valientes. Con amor y ternura, leemos nuevamente una antigua carta enviada por el Dr. Oishi, lector de MOTHER EARTH. En un inglés fuerte y claro, envía sus saludos a los camaradas estadounidenses y solicita literatura anarquista para distribuir a sus connacionales. El muy querido, genial médico Shingo-Key, que trajo alegría y alivio a miles de enfermos y afligidos. Su única recompensa fue el patíbulo.

Nuestros ojos, por fin, han sido abiertos al verdadero carácter del gobierno de Mikado. Sabemos ahora de la infame conspiración montada por el gobierno japonés. Nos damos cuenta del pleno significado de esta conspiración atroz. Podemos seguir hasta su fuente de orígen todos los informes falsos, las desfiguraciones y las mentiras que hizo circular la agencia noticiosa Reuters, junto a los embajadores y cónsules japoneses, y especialmente la Oficina de Información Oriental de Nueva York. El misterioso velo oriental ha sido parcialmente levantado. El mundo civilizado está conciente ahora de que el juicio a nuestros camaradas mártires fue conducido en secreto [6]; que los acusados fueron privados de una audiencia imparcial o de defensa; que la afirmación de que habían confesado su culpabilidad fue un invento; y que, finalmente, la declaración oficial sobre la presencia en el juicio de miembros de las embajadas extranjeras también fue absolutamente falso.

El juicio a Franciso Ferrer fue un acto ideal de justicia comparado con esta matanza judicial al por mayor. Desde los tiempos de los Decembristas (Dekabrists) en Rusia [7], la humanidad no había sido testigo de un crimen tan monstruoso, tan monumental, como el que acaba de cometer el gobierno del Japón.

Los gobernantes de Japón han conseguido una cosa. Se han ganado el odio de los elementos libertarios de todo el mundo, que unirán sus manos con el proletariado japonés, que comienza a despertar, en su gran tarea de emancipación social.

La masacre no solamente ha convertido a nuestros compañeros en mártires; los ha hecho inmortales. De su sangre nacerán nuevos rebeldes; vengadores que barrerán de la faz de la tierra a estos asesinos y sus instituciones.

¡Viva la Anarquía!

Hippolyte Havel
(Mother Earth, Vol V, No. 12, Febrero 1911)
Traducción y Notas: José Antonio Gutiérrez D.


[1] Emperador japonés cuyo nombre oficial era Meiji, que gobernó desde 1867 hasta 1912, período en el cual la sociedad japonesa fue modernizada desde el Estado, convirtiéndose Japón en una potencia industrial en el Oriente. Él sienta las bases del imperialismo japonés del siglo XX.
[2] “Camino del guerrero” –filosofía y código ético de los Samurái.
[3] Antigua Corte Suprema japonesa.
[4] Perovskaya y Figner fueron dos populistas rusas involucradas en el atentado al Zar Alexander II. Spirodonova fue una social revolucionaria de izquierda quien también participó en atentados contra agentes zaristas.
[5] Gustave Hervé fue un socialista que en momentos de escribirse este artículo, se encontraba preso por sus actividades antimilitaristas. Una vez salido de la prisión en 1912, se convirtió en un ferviente patriota desarrollando posteriormente simpatías por el fascismo.
[6] Sobre las objeciones levantadas por el movimiento solidario en los EEUU y otros países, el gobierno imperial nipón se vio en la obligación de justificar esta decisión atendiendo al orden público y afirmando la constitucionalidad de conducir un juicio en secreto. Como siempre, la legalidad terminó siendo amañada según los intereses de los poderosos. Ver nota periodística en el New York Times, 30 de Diciembre de 1910 http://query.nytimes.com/gst/abstract.html?res=9507E6D6…6D6CF.
[7] Los Decembristas era un grupo de oficiales rusos que lideró una revuelta de inspiración democrático-burguesa, liberal, en contra de la autocracia rusa en Diciembre de 1825. Sus principales líderes fueron ahorcados, otros condenados al exilio, prisión perpetua y trabajados forzados.

Webgrafía:

Hippolyte Havel. Sobre la muerte de Kôtoku Shûsui y sus 11 compañeros (1911). Extraído el 22 de Enero del 2015 desde http://www.anarkismo.net/article/17443

********

Incidente Alta Traición, también conocido como Caso Kôtoku/IncidenteKôtoku.

kkkkkEDITADAPSCONMÁSBRILLOXDKôtoku Shûsui (Denjiro Kôtoku) y Kano Sugano (Suga Kanno).

El Caso Kôtoku/IncidenteKôtoku (en japonés: Kōtoku Jiken), también conocido como el Caso de Alta Traición (Taigyaku Jiken en japonés) fue una conspiración anarquista para asesinar al emperador Meiji en 1910, lo que generó una serie de operaciones represivas que terminó con el encarcelamiento masivo de opositores al régimen imperial y la ejecución de 12 conspiradores confesos en 1911.1

Contexto

El 20 de mayo de 1910, la policía hizo un allanamiento en el domicilio de Takichi Miyashita, un joven empleado de un aserradero en el municipio de Nagano, encontrando materiales que podrían ser utilizados en la elaboración de una bomba. Las pesquisas policiales llevaron a la detención de sus cómplices Toru Nitta, Tadao Niimura, Rikisaku Furukawa y Shūsui Kōtoku y compañera y autora feminista Kanno Suga. A través de los interrogatorios los investigadores descubrieron lo que la oficina de la fiscalía definió como una conspiración a nivel nacional contra la monarquía japonesa.

En investigaciones posteriores, muchos progresistas y supuestos simpatizantes fueron detenidos e interrogados a lo largo de todo el país. Eventualmente, 25 hombres y una mujer fueron llevados a juicio siendo procesados por la violación del Artículo 73 del Código Penal (perjudicar o intentar perjudicar al emperador o miembro de su familia). El caso fue juzgado por un tribunal cerrado y el fiscal que se encargó del mismo fue Kiichiro Hiranuma.

La evidencia contra los acusados fue concluyente, y la evidencia contra los otros 21 fue considerada circunstancial. A pesar de eso, 24 de los 26 acusados fueron condenados a pena de muerte por ahorcamiento el 18 de enero de 1911, siendo los dos acusados restantes sentenciados a penas de 8 y 11 años por posesión de explosivos. Luego de ser leídas las sentencias en el tribunal, al final del juicio, los 24 condenados gritaron juntos Museifu Shugi Banzai! (Viva la Anarquía! en idioma japonés).

Por mandato imperial se conmutaron 12 de las sentencias a prisión perpetua al día siguiente. De los 12 restantes, 11 fueron ejecutados el 24 de enero de 1911. Entre los ejecutados estaban Shūsui Kōtoku,2 un prominente anarquista japonés, y Seinosuke Oishi, un médico. El último de los condenados y única mujer, Kanno Suga, fue ejecutada al día siguiente.

El caso fue ampliamente utilizado como un pretexto por las autoridades para perseguir disidentes del régimen. Apenas cinco o seis de los acusados y condenados en el proceso poseían de hecho algún tipo de relación con el complot para asesinar al emperador. Incluso el más señalado de los acusados, Shūsui Kōtoku, no estaba involucrado en el planeamiento de los atentados desde los inicios de la operación, aunque su alto prestigio lo puso como primera figura del caso.

El Caso de Alta Traición está indirectamente relacionado con el Caso de la Bandera Roja de 1908. Durante la investigación, se interrogó a anarquistas japoneses que ya estaban encarcelados para ver si tenían conexión con el hecho, entre los cuales estaba Ōsugi Sakae, Sakai Toshihiko, e Hitoshi Yamakawa. Mientras tanto, durante esta coyuntura, el hecho d ya estar confinados en prisión evitó que muchos fueran procesados en el futuro.3 Kanno Suga, que no había sido considerada culpable durante el proceso del caso Bandera Roja, fue presa, juzgada y sentenciada a muerte por el caso Kotoku.

Tal incidente hizo un marco en el desarrollo intelectual del periodo Meiji tardío, con el aumento del control y el crudecimiento de la represión contra ideologías consideradas potencialmente subversivas. Siendo estos hechos ‘‘meritorios’’ para la promulgación de las Leyes de Preservación de la Paz.

Una apelación para un nuevo juicio fue solicitada al final de la Segunda Guerra Mundial sin ser aceptado por la Corte Suprema en 1967.4

Procesados

Referencias

[1] Nish, Ian Hill and Cortazzi, Hugh. Britain & Japan: Biographical Portraits. Japan Society Publications, 2002. p. 338

[2] Name=”Nishcortazzi”

[3] Bowen Raddeker, Helen. Treacherous Women of Imperial Japan, Routledge, 1997. P.6

[4] http://members2.jcom.home.ne.jp/anarchism/koutoku-giken.html

Bibliografía:

CRONIN, Joseph. “The Life of Seinosuke: Dr. Oishi and the High Treason Incident”. White Tiger Press. (2007).

********

Anexo Libro: MUSEIHUSHUGI: EL ANARQUISMO JAPÓNES de Víctor García, sobre Denjiro Kotoku.

52-53

54-55

56-57

Anexos de un mitín hecho en Agitación por lxs compañerxs.

NULL

null2

Adjunto The New York Times para descargar (30 de Diciembre, 1910).

https://bibliotecakotokuykanno.files.wordpress.com/2015/02/kotokuykanno-the-new-york-times.pdf

*Todo lo subido fue revisado y algunas cosas editadas por nosotrxs.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s